Lejos de la MUSA, y cerca del café.
Veinte diecisiete.
Diario de Versos: Con musa y café
domingo, 17 de septiembre de 2017
martes, 8 de marzo de 2011
Minuto y segundo,
día, noche, tarde, mañana…
Así permanezco toda la semana esperando el día de nuestro encuentro,
pues hemos tomado como de costumbre aguardar unos días
y vernos al final de la semana.
Es un reencuentro, no una aventura;
es un acontecimiento deseado.
Sabes como acariciarme de manera única y sutil,
tus manos son distintas,
nada parecido a lo que haya conocido antes.
Y esos brazos que esperan por los míos,
siempre dispuestos a abrazarme.
Solo tú sabes la táctica para hacerme delirar.
Opto por fluir,
y te permito jugar con mis labios,
continúan al compas de los tuyos,
pues la única pausa la hace el corazón cuando estás demasiado cerca,
y tímidamente comienza a latir.
El mundo se ausenta por esa noche,
y mi piel no se cansa de tus arrumacos,
pero se agotan las horas y no podemos pararle las agujas al reloj.
Termina la noche pero el sentimiento permanece,
y yo que no soy de costumbres
anhelo esta rutina de retomar el verso
en donde habíamos pausado.
día, noche, tarde, mañana…
Así permanezco toda la semana esperando el día de nuestro encuentro,
pues hemos tomado como de costumbre aguardar unos días
y vernos al final de la semana.
Es un reencuentro, no una aventura;
es un acontecimiento deseado.
Sabes como acariciarme de manera única y sutil,
tus manos son distintas,
nada parecido a lo que haya conocido antes.
Y esos brazos que esperan por los míos,
siempre dispuestos a abrazarme.
Solo tú sabes la táctica para hacerme delirar.
Opto por fluir,
y te permito jugar con mis labios,
continúan al compas de los tuyos,
pues la única pausa la hace el corazón cuando estás demasiado cerca,
y tímidamente comienza a latir.
El mundo se ausenta por esa noche,
y mi piel no se cansa de tus arrumacos,
pero se agotan las horas y no podemos pararle las agujas al reloj.
Termina la noche pero el sentimiento permanece,
y yo que no soy de costumbres
anhelo esta rutina de retomar el verso
en donde habíamos pausado.
sábado, 29 de enero de 2011
Sumémosle a la noche el silencio de ambos,
mientras nuestras miradas expulsaban los verbos de nuestras ganas,
y los impulsos se alejaban por la timidez,
dejándonos inmóviles y a distancia.
Termina la noche,
y yo sin saber tu nombre,
y tu sin saber de mi,
solo quedamos con el conocimiento de nuestro deseo,
marchándonos con la intriga de saber si volveríamos a vernos o quizás algún día,
conocernos.
mientras nuestras miradas expulsaban los verbos de nuestras ganas,
y los impulsos se alejaban por la timidez,
dejándonos inmóviles y a distancia.
Termina la noche,
y yo sin saber tu nombre,
y tu sin saber de mi,
solo quedamos con el conocimiento de nuestro deseo,
marchándonos con la intriga de saber si volveríamos a vernos o quizás algún día,
conocernos.
domingo, 2 de enero de 2011
Definitivamente no soy buena amante,
de esas que se enredan bajo sabanas
tocando nuevas pieles todos los viernes en la noche.
Definitivamente no lo soy.
Pues lo que menos necesito ahora son otros labios,
si en la distancia los que añoro son los tuyos.
No,
no puedo,
rellenar mis labios con la boca de un tercero,
pensar que acaricio tu mano,
y en realidad son de otros
las huellas dactilares que quedan marcadas en mi piel.
No lo permito,
no lo permitiré,
pues no me convence, ni me conformo.
Mi inconformidad no se llena con caricias desconocidas,
o con miradas distintas.
Opto por la soledad en el silencio,
guitarra en mano,
y si hay alcohol…
también es bienvenido.
Existen millones de besos,
tantas miradas como personas en el mundo,
y tantos abrazos como razones para darlos.
Pero si es porque los necesite,
prefiero los tuyos.
Y que me digan egoísta,
si otra mirada no calma la voracidad
que le tengo,
solo a la tuya.
de esas que se enredan bajo sabanas
tocando nuevas pieles todos los viernes en la noche.
Definitivamente no lo soy.
Pues lo que menos necesito ahora son otros labios,
si en la distancia los que añoro son los tuyos.
No,
no puedo,
rellenar mis labios con la boca de un tercero,
pensar que acaricio tu mano,
y en realidad son de otros
las huellas dactilares que quedan marcadas en mi piel.
No lo permito,
no lo permitiré,
pues no me convence, ni me conformo.
Mi inconformidad no se llena con caricias desconocidas,
o con miradas distintas.
Opto por la soledad en el silencio,
guitarra en mano,
y si hay alcohol…
también es bienvenido.
Existen millones de besos,
tantas miradas como personas en el mundo,
y tantos abrazos como razones para darlos.
Pero si es porque los necesite,
prefiero los tuyos.
Y que me digan egoísta,
si otra mirada no calma la voracidad
que le tengo,
solo a la tuya.
“Que hoy solo quiero otros brazos”- eso me dijiste tu.
Que ya están mis labios gastados por tu boca,
mis brazos son tan reconocibles,
te sabes el camino de memoria para llegar a ellos,
y estas harto de que mis manos siempre esperen las tuyas.
Dices que a mi mejilla tibia,
no le cabe ni un beso que no hayas inventado,
pues con tus miles formas de besar,
de abrazar y acariciar,
ya conmigo todas las habías probado.
Te quería conmigo,
pero no puedo crearme una nueva piel.
Esas formas distintas de amarte no podía crearlas,
porque simplemente te amaba,
y amar no tiene forma.
Te pedí tiempo,
y comencé a pedir sonrisas prestadas.
En las noches disfrazaba lo que eran mis brazos,
y lo que era mi piel,
para que en la madrugada encontraras
esa nueva aventura,
y pasaras el resto del día gozando de ella.
Yo te mentía,
yo me mentía,
y al final de día no era yo quien te amaba,
era esa apariencia ideada a tu perfección.
Pues yo era el perfil imperfecto que tanto despreciabas.
Que ya están mis labios gastados por tu boca,
mis brazos son tan reconocibles,
te sabes el camino de memoria para llegar a ellos,
y estas harto de que mis manos siempre esperen las tuyas.
Dices que a mi mejilla tibia,
no le cabe ni un beso que no hayas inventado,
pues con tus miles formas de besar,
de abrazar y acariciar,
ya conmigo todas las habías probado.
Te quería conmigo,
pero no puedo crearme una nueva piel.
Esas formas distintas de amarte no podía crearlas,
porque simplemente te amaba,
y amar no tiene forma.
Te pedí tiempo,
y comencé a pedir sonrisas prestadas.
En las noches disfrazaba lo que eran mis brazos,
y lo que era mi piel,
para que en la madrugada encontraras
esa nueva aventura,
y pasaras el resto del día gozando de ella.
Yo te mentía,
yo me mentía,
y al final de día no era yo quien te amaba,
era esa apariencia ideada a tu perfección.
Pues yo era el perfil imperfecto que tanto despreciabas.
miércoles, 1 de diciembre de 2010
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